La décima temporada de Noche de Poker cerró su recorrido el viernes 22 de mayo en un escenario distinto al habitual, pero con el mismo pulso competitivo que ha definido el formato durante toda la campaña. La Gran Final abandonó por una noche la familiaridad de Casino Gran Vía y se trasladó a Casino Barcelona, coincidiendo con la celebración del 888poker LIVE Barcelona. Allí, los ocho campeones de la temporada se sentaron en una misma mesa para resolver una pregunta que llevaba semanas en el aire: quién heredaría el trono de Alberto Reyes como campeón absoluto del programa.
El desenlace coronó a Alejandro Sánchez, campeón del quinto episodio, después de imponerse a Andrés Bahón en un heads-up que arrancó con una ventaja muy clara para el cordobés y que apenas dio margen a la reacción. Sánchez se llevó los 8.000 € reservados para el campeón, una entrada para Noche de Poker El Festival y, sobre todo, el título de campeón de la Temporada 10. La final tuvo ritmo de supervivencia, muchas dobladas, varios spots dominados que se dieron la vuelta y una constante sensación de que cada eliminación iba a costar más de lo previsto.
Una Gran Final sin invitado especial y con ocho campeones frente a frente
A diferencia de los episodios regulares de la temporada, esta Gran Final no giró alrededor de la figura de un invitado especial ni de una votación de audiencia. El foco estuvo completamente puesto en los ocho jugadores que habían conquistado su asiento durante las semanas previas. Cada uno llegaba con la legitimidad de haber ganado su episodio y con un premio mayor sobre la mesa: 8.000 € para el primero, una bolsa total escalonada para los ocho finalistas y cuatro entradas para Noche de Poker El Festival, reservadas en esta ocasión para el TOP-4 del torneo.
El cambio de sede también alteró el marco narrativo de la noche. Casino Barcelona aportó un contexto más amplio, conectado al ambiente del 888poker LIVE Barcelona, y convirtió la final en una cita con sabor de festival. No era una mesa promocional ni una exhibición: era un Sit&Go finalista con ocho campeones que ya habían demostrado capacidad para adaptarse al formato televisado, gestionar la presión de los focos y tomar decisiones con stacks que, a medida que avanzó la noche, se fueron comprimiendo hasta convertir cada mano en un punto de inflexión.
Los 8 protagonistas y sus vías de clasificación
La mesa reunió a Raúl González, Fermín Ros, Cristofer Miñano, Eduardo Gimeno, Alejandro Sánchez, Andrés Bahón, Borja Cámara y Tullio Bertoli. Todos ellos habían ganado su respectivo episodio de la décima temporada y compartían una condición decisiva: ninguno estaba allí por invitación directa a la final, sino por haber cerrado antes una mesa previa. Esa igualdad de mérito dio a la partida un tono diferente, con menos margen para el juego especulativo y más respeto por las líneas agresivas de los rivales.
El arranque fue especialmente significativo para Alejandro Sánchez. En los primeros compases logró llevarse un bote importante frente a Raúl González en una situación de top pair contra top pair, donde el kicker superior inclinó la mano a su favor. No fue una eliminación ni un golpe definitivo, pero sí una señal temprana de lo que acabaría siendo la tónica de su noche: seleccionar bien los botes grandes, presionar cuando el rango percibido le favorecía y evitar quedar atrapado en guerras marginales sin profundidad suficiente.
Andrés Bahón también dejó una de las primeras imágenes fuertes de la final al conectar póker de seises contra los ases de Cristofer Miñano. La mano tuvo valor técnico y psicológico. Técnicamente, porque castigó una premium que parecía destinada a capturar fichas; psicológicamente, porque en una final de este tipo ver caer ases contra quads cambia de inmediato la lectura emocional de la mesa. Bahón, que terminaría siendo subcampeón, no llegó al heads-up por accidente: desde el inicio encontró situaciones de alto impacto que reforzaron su stack y su presencia.
Crónica de la partida: tensión, dobladas y una mesa que se resistió a romperse
La final tardó en abrir la puerta de las eliminaciones. Los stacks cortos encontraron dobladas en momentos críticos y el torneo entró en una fase de resistencia donde cada all-in parecía tener una respuesta inesperada. Raúl González, que llegó a quedar muy comprometido, fue uno de los primeros en demostrar que la noche no iba a resolverse por simple inercia. Se jugó el torneo frente a Borja Cámara y consiguió doblarse tras conectar full, un resultado que le devolvió oxígeno y alteró los equilibrios iniciales.
Esa recuperación parcial tuvo continuidad en otro bote contra Eduardo Gimeno. Raúl no se creyó la historia de su rival y terminó empujando en turn, forzando el fold de Gimeno. La secuencia fue importante porque mostró a un jugador corto intentando recuperar iniciativa, no limitándose a esperar una mano premium. En finales televisadas con premios crecientes, el jugador short suele caer en una estrategia de supervivencia pasiva; González, en cambio, buscó fold equity y eligió un spot donde su presión tenía sentido.
Alejandro Sánchez volvió a aparecer en una mano a tres bandas contra Cristofer Miñano y Borja Cámara. Llegados al river, Sánchez completó trío y decidió poner all-in a sus dos rivales. La decisión encerraba un mensaje claro: no iba a limitarse a mostrar manos, sino a maximizar presión cuando su rango conectaba de forma fuerte con la textura. Tanto Miñano como Cámara acabaron foldeando después de tomarse tiempo, y Alejandro sumó un bote que reforzó su imagen de jugador capaz de tensar la mesa sin necesidad de llegar siempre al showdown.
La primera eliminación llegó después de un largo tramo de tanteo. Fermín Ros, campeón del segundo episodio, puso su torneo en juego con jotas, pero se encontró con los ases de Eduardo Gimeno. El board no ofreció ayuda y Ros cayó en octava posición. Su salida abrió por fin la clasificación, aunque no aceleró el torneo tanto como cabía esperar. De hecho, la mesa volvió a entrar en una dinámica de dobladas, con jugadores cortos negándose a abandonar la final sin pelear cada ciega.
Después fue Tullio Bertoli quien quedó tocado tras doblar a Cristofer Miñano. Poco más tarde puso sus últimas fichas en el centro y Raúl González fue el encargado de eliminarle. Bertoli se marchó en séptima posición, mientras Raúl confirmaba que su remontada inicial no era un episodio aislado. A esas alturas la partida todavía conservaba una estructura incómoda: varios stacks estaban suficientemente cortos como para jugarse la vida preflop, pero la sucesión de dobladas impedía que nadie tomara el control absoluto.
Borja Cámara protagonizó una de las supervivencias más llamativas de la noche. Se jugó el torneo con Qh9c frente al AdKd de Raúl González. El flop trajo una dama para Borja y un as para Raúl, dejando la mano muy inclinada hacia González, pero una segunda dama en river rescató a Cámara y le dio una doblada fundamental. Ese river no solo cambió una mano: cambió el mapa de stacks y evitó que Raúl se consolidara en una posición mucho más cómoda.
La secuencia de salvaciones continuó con el propio Raúl González. Se restó con AhTh contra las QcQd de Eduardo Gimeno y encontró un as en flop para seguir vivo. También Cristofer Miñano esquivó la eliminación con cincos frente al Ac9h de Alejandro Sánchez, conectando un cinco que le permitió doblarse. La mesa parecía atrapada en una fase donde cada jugador al borde del abismo encontraba exactamente la carta necesaria para regresar al centro de la pelea.
Eduardo Gimeno también vivió su propio ejercicio de supervivencia. En una mano contra Alejandro Sánchez, puso en riesgo su torneo con Kh5d frente al AdJc del futuro campeón. El flop As5c4c dejaba a Alejandro por delante y el turn 2s mantenía la tensión, pero el 3s del river completó una escalera en mesa y provocó un split pot que salvó a Gimeno. Poco después, el propio Eduardo volvió a doblarse contra Raúl González con Qs9d frente a Kc9h, ligando dama en flop y nueve en river.
La resistencia de Raúl González terminó agotándose. Después de varias oportunidades en las que no pudo cerrar eliminaciones, cayó finalmente ante Cristofer Miñano en sexta posición. Fue una salida con cierto peso narrativo: Raúl había estado varias veces cerca de cambiar definitivamente su torneo, pero la falta de remate en spots favorables terminó pasándole factura. Su eliminación dejó la mesa con cinco jugadores y abrió la fase donde los saltos de premios empezaban a pesar de verdad.
Uno de los botes más determinantes llegó entre Alejandro Sánchez y Cristofer Miñano. Sánchez tenía KcKh y Miñano QdJd. En un flop QsTh6s, Alejandro empujó all-in y Miñano, con top pair, acabó pagando tras pensar la decisión. Necesitaba una dama o una jota para superar a los reyes, pero turn y river no completaron la remontada. Alejandro dobló en un momento crucial y dejó a Miñano muy corto, marcando uno de los cambios de ritmo más importantes de la final.
Con apenas fichas, Miñano acabó cayendo poco después. La curiosidad fue que su verdugo terminó siendo Borja Cámara, amigo suyo, en una de esas eliminaciones que el formato televisado convierte en imagen de la noche. Cristofer terminó quinto, fuera del paquete de entradas para Noche de Poker El Festival que recibía el TOP-4, pero con una actuación marcada por varias dobladas de mérito y por haber sobrevivido más de una vez cuando parecía sentenciado.
Ya con cuatro jugadores, Eduardo Gimeno fue el siguiente eliminado. Se jugó el torneo en un all-in y call frente a Alejandro Sánchez, que volvió a imponerse en un spot clave. Gimeno cerró su final en cuarta posición, con 2.000 € y entrada para Noche de Poker El Festival. Su recorrido tuvo mérito porque sobrevivió a situaciones muy comprometidas, pero en el tramo decisivo Alejandro estaba acumulando los botes que definen a un campeón.
El three-handed duró lo justo para confirmar la tendencia. Borja Cámara se jugó un flip contra Alejandro Sánchez y la mano cayó del lado del cordobés. Borja quedó tercero, con 3.000 € y entrada para Noche de Poker El Festival, a las puertas de un heads-up que habría premiado una de las remontadas más llamativas de la noche. Su river salvador contra Raúl le había permitido llegar lejos, pero no encontró una segunda vida en el momento más caro del torneo.
El heads-up enfrentó a Alejandro Sánchez y Andrés Bahón con una ventaja considerable para el primero. La mano definitiva llegó prácticamente al inicio del duelo. Alejandro presentó KsQd y Bahón Jc2s. El flop trajo un rey que dejó la situación muy encarrilada para Sánchez, y ni turn ni river modificaron el destino de la final. Andrés Bahón cerró una gran actuación como subcampeón, con 5.000 € y entrada para Noche de Poker El Festival, mientras Alejandro Sánchez levantaba simbólicamente el título de campeón de la décima temporada.
Clasificación y premios
| Posición | Jugador | Premio | Ticket en vivo |
|---|---|---|---|
| 1º | Alejandro Sánchez | 8.000 € | Entrada Noche de Poker El Festival |
| 2º | Andrés Bahón | 5.000 € | Entrada Noche de Poker El Festival |
| 3º | Borja Cámara | 3.000 € | Entrada Noche de Poker El Festival |
| 4º | Eduardo Gimeno | 2.000 € | Entrada Noche de Poker El Festival |
| 5º | Cristofer Miñano | 1.500 € | - |
| 6º | Raúl González | 1.100 € | - |
| 7º | Tullio Bertoli | 900 € | - |
| 8º | Fermín Ros | 750 € | - |
Votación de la Audiencia: sin votación y tickets para el TOP-4
La Gran Final no contó con votación de “Favorito del Público”. En esta ocasión, las entradas para eventos en vivo se asignaron directamente por rendimiento deportivo: los cuatro primeros clasificados del torneo recibieron ticket para Noche de Poker El Festival. La decisión reforzó el carácter competitivo de la cita, ya que cada salto de posición no solo implicaba una mejora económica, sino también el acceso a una nueva experiencia presencial dentro del ecosistema de Noche de Poker.
- Alejandro Sánchez: Entrada Noche de Poker El Festival por finalizar 1º.
- Andrés Bahón: Entrada Noche de Poker El Festival por finalizar 2º.
- Borja Cámara: Entrada Noche de Poker El Festival por finalizar 3º.
- Eduardo Gimeno: Entrada Noche de Poker El Festival por finalizar 4º.
El triunfo de Alejandro Sánchez cierra la Temporada 10 con una final muy representativa del formato: stacks que se acortan rápido, presión televisada, jugadores capaces de doblarse al borde de la eliminación y decisiones de alto peso tomadas en botes aparentemente inevitables. Sánchez no fue campeón por una sola mano, sino por una acumulación de spots bien elegidos: presionó rivers, extrajo valor con manos fuertes, ganó flips cuando el torneo ya no admitía margen y llegó al heads-up con la ventaja necesaria para cerrarlo sin titubeos. Su victoria en Casino Barcelona le permite suceder a Alberto Reyes y coloca su nombre en la línea de campeones de Noche de Poker justo antes de que el circuito mire hacia Noche de Poker El Festival.