Cuando entrevisté a Stu Ungar unos meses antes de su muerte en su motel en 1998, me dijo que no aguantaba se segundo. Pensaba que no ser primero, en cualquier cosa, era como perder y terminar el último.
 
“Me dicen que debo saber perder,” explicaba en un momento de claridad antes de volver a hundirse en las drogas donde pasó los últimos años de vida. “Pero ser un buen perdedor, es ser un perdedor. Es algo que nunca podré aguantar”. 
 
En esa época, considerando quién era, el mejor jugador de póker de siempre, parece un buen credo para los que son muy competitivos. Ahora, sin embargo, al ver cómo le fue a Ungar y con otro punto de vista de lo que significa ser primero y segundo, creo que no es tan blanco y negro.
 

A nadie le gusta ser segundo

En las WSOP, liderar un torneo en el que la diferencia entre el primero y el segundo no son solo millones de dólares sino también la fama, los pros y contras de ser casi el ganador, dentro y fuera del póker, hay que tenerlos en cuenta.
 
Para empezar, a nadie le gusta ser segundo. Y esto es especialmente verdad cuando nos referimos al evento más importante de tu carrera o de lo que te dedicas. Pero esta situación, incluso como cuando te barren como les pasó a los Cleveland Cavaliers contra los Golden State Warriors en la final de la NBA, se puede manejar con clase. LeBron James lo hizo cuando dio un discurso imparcial delante de los medios. Es lo que cualquiera esperaría.
 
Pero poco después, mientras le estaban afeitando la cabeza, dijo algo más revelador y meditado.
“Terminar segundo no es un fracaso cuando puedes poner a tus compañeros de equipo en una posición en la que nunca han estado”, dijo James. Gente como Kyle, D-Will y Flighthan tenido por primera vez la experiencia de intentar ganar la NBA.  “Esto es el tipo de cosas que me hacen feliz. Ahora es hora de renovarse”.
 
Un punto de vista elegante y una actitud relajada cuando te superan en una competición de equipos. Así, llegar tan cerca y tan lejos a la vez, como individuo puede causar que se agite tu yo más competitivo en poker.
 
Esto explica por qué los psicólogos del deporte creen que conseguir la medalla de bronce es más saludables que la de plata. En un artículo de Psychology Today titulado “El segundo puesto es el primer puesto de los perdedores”, Nathan A. Heflick escribe, “Las investigaciones muestran que los atletas olímpicos están más felices cuando ganan la medalla de bronce”.
 
Este resultado es porque los medallistas de plata sienten que han perdido la medalla de oro mientras que los de bronce consideran que han ganado a todos los que no han conseguido medalla.
 
Gordon Vayo, profesional del póker residente en Los Angeles, que quedó segundo el año pasado en el Main Event de las WSOP, estaba devastado por la decepción de su puesto. “Durante unos seis meses después de la mesa final, no pasó un día que no pensase en cómo jugué”, le comentaba a PokerListings. ”Aceptar la manos críticas que perdí en el torneo fue la parte más difícil. Estaba decepcionado conmigo mismo. Aún sigo sintiendo algo de eso”.
 
Si te encuentras a Vayo en las WSOP, dale un abrazo. Aún puede necesitarlo.
Reconoce que el tamaño del escenario, la presión del juego y saber que la comunidad del póker criticaría sin piedad a cada error que cometiera no hizo que su experiencia en la mesa final fuera fácil.
 
Aunque sigue marcado por los errores, también es imposible para Vayo no sentir gratitud por todo lo que los 4,6 millones de dólares del segundo puesto le han dado y que esta posición en el Main Event le ha cambiado la vida. Le ha hecho mejor jugador de póker, ya que en el último año ha ganado más de medio millón de dólares ademaś de su resultado en las World Series.
 
En definitiva, aunque le fastidia no haber ganado el Main Event, tiene que reconocer que a pesar de perder ha ganado mucho.
 

Phil Hellmuth – El rey de los segundos puestos

Y tenemos a Phil Hellmuth, sin duda el jugador de póker más famoso del mundo y autor du autobiografia Poker Brat . Tiene más brazaletes que nadie y también es el jugador que más veces ha quedado segundo en las WSOP.
 
“Entre mis peores experiencias está terminar segundo en el evento de 5.000$ de No Limit Hold’em  en las WSOP de 2006”, me dijo Hellmuth. Estaba jugando contra “ese chico de L.A. (Jeff Cabanillas que no ha tenido ningún otro resultado como los 818.546$ que ganó contra Hellmuth)”. “En una mano tenía dos cuatros, el flop era 8, 10, Jota. Metimos muchas fichas al centro y se completó el color en el river. Me tiré contra su As-Rey. Fue una pena porque estaba jugando muy bien aquel día”.
 
Pero este es sólo uno de los torneos en los que Hellmuth terminó segundo, y, cuando le entrevisté, seguía dándole vueltas a esa mano. Durante las WSOP 2011 se quedó a las puestas en cuatro ocasiones. ¿Le molestó? Puede decir lo que quiera, pero una serie de Tweets que publicó durante ese verano cuenta lo que realmente sentía, sin importar que ese año ganara más de millón y medio de dólares, pero ningún brazalete.
 
Después de quedar segundo por primera vez en las WSOP, contra John Juanda en un evento de deuce-to-seven de 10.000$ de entrada, dice que se sintió “completamente devastado y desconsolado”. Diez días pasaron antes de volver a quedar segundo en un evento de seven card stud hi/lo. El público aprendió que “jugó con todo su corazón, se quedó corto y no estaba deprimido” como con su primer segundo puesto.
 
Pero todo se descontroló cuando perdió una ventaja de ocho a uno contra Brian Rast. ¿Qué hizo tras ese resultado? “Bebiendo Macallan 25 y Louis XIII en el Aria high-limit bar,” publicó, sonando desesperado.
 
Su cuarto segundo puesto fue en un evento benéfico de 200$. Ganó 1.500$ y no se quejó.
 

El segundo más famoso

Tan famoso como Hellmuth lo es por su mal perder, Sammy Farha puede haberle superado. En 2003, Farha se convirtió en el segundo más famoso de las WSOP. Renunció a pactar con Chris Moneymaker.
 
“Tenía más fichas que yo, pero, créeme Michael, que él hubiera aceptado menos de la mitad del dinero”. Me dijo Farha no mucho después ocurriera y permitiera que el novato de Tennessee le faroleara del que podría haber sido la mano definitiva.
 
Después de perder ese título, los resultados de Farha han promediado algo más de 100.000$ por año, he hablado con Farha y mostró algo de amargura y muchas excusas.
 
“En el flop tenía dobles, él un proyecto y resubió en cuarta”, recuerda Farha. “Lo preparé para que hiciera justo lo que quería. Mi problema es que estaba cansado. Me bebí 20 Bulls y 20 cafés, puedes imaginarte lo que hace eso a tu cerebro. Estaba como en coma y me tiré. Chris fue all-in, empecé a contar mis fichas y a pensar. Debería haber pagado”. 
 
Mientras se muestra perplejo con Moneymaker “diciendo que no sabía que hacer con el dinero”, y reniega algo del fanfarroneo del campeón de 2003 después de la partida, Farja deja la impresión de que la pérdida le ha afectado bastante.
 

Jay Farber – Sin rencor

La historia es diferente para Jay Farber, posiblemente el mejor segundo de la historia por cómo se tomó perder y la situación antes y durante la mesa final.
 
Sin duda Farber era el tapado cuando se convirtió en November Nine en 2013. Trabajaba, y aún sigue, como relaciones públicas en Las Vegas y después de llegar a la mesa final, estuvo de fiesta durante los meses que precedieron a su resultado final.
 
“Me dije que dejaría de ir de fiesta antes del Main Event, pero no pudo ser; celebré mi cumpleaños durante un mes”, dice Faber. “Y cuando me voy de fiesta, no me limito a tomar un par de copas. Voy en serio”.
 
Recibió algún consejo de un entrenador mental y de Dan Bilzerian, que llevaba una parte de Farber. Pero el mejor consejo vico de un pro que le dijo que jugar la mesa final del Main Event es una experiencia única en la vida. Y le recomendó que lo disfrutara lo máximo.
Y Faber lo hizo.
 
Si ves la mesa final de 2013, le verás, durante todo el torneo, sonriendo como un niño con zapatos nuevos. Ganara o perdiera manos, se lo estaba pasando en grande.
 
Recordándolo, con cinco millones en ganancias, aunque una parte fue para Bilzerian que celebró una gran fiesta y le regaló un reloj de lujo; Faber dice: “Terminar segundo es la mejor y la peor de las experiencias. Es decepcionante no ganar, quedarte tan cerca te destroza. Pero, por otro lado, nadie me conocía, todos me subestimaron y les demostré lo que valía”.
 
Como consejo para llevar el quedar segundo, Faber se refiere a su amigo Ben Lamb, que en 2011 también quedó cerca, terminó tercero. Aunque nunca lo sabrías mirando a Faber y su eterna sonrisa, o su actitud después de las WSOP, incluso cuando le entrevistaron por sorpresa al salir de un club de L.A., y el entrevistador se creía que era el ganador del torneo; “estuve deprimido durante una semana.
 
Estás a las puertas y quieres ser el campeón del mundo. También quieres llevarte los ocho millones. Cuando le pregunté a Ben que hizo para superarlo, me dijo que le diera tiempo y pasaría. Jugué bien y es todo lo que podía hacer”. 
 
Considerando que el póquer es un juego en el que las pérdidas se van acumulando y pueden llegar a afectarte, Faber dice: “Muchos de los jugadores de torneos son desgraciados. No quiero ser uno de ellos”.
 
Quiere decir que no quiere convertirse en alguien que está siempre destrozado por terminar segundo. Y, puede ser, que no merezca la pena preocuparse. O es uno de los costes que tiene ser uno de los mejores.
 

Terminar segundo te da una oportunidad de ser primero

Después de todo, ser casi el mejor te pone en un nivel que va más allá de Hellmuth. En golf, Jack Nicklaus es el jugador que más segundos puestos tiene, el siguiente es Phil Mickelson. La realidad es que tener muchos segundos probablemente indica que también tienes muchas victorias.
 
El corredor de Formula Uno, Lewis Hamilton conoce la sensación. Hablando con el UK’s Independent, resumió las sensaciones de quedar segundo. “Cuando tienes una buena pelea, ser segundo es una buena sensación”.
 
Añadió, sin embargo, “que no tienes muchas opciones de ser primero y por ello es doloroso quedar segundo. No hay otra forma de decirlo. Te come por dentro, pero no puedes hacer más que aceptarlo y seguir avanzando”.
 
El 22 de julio, cuando el Main Event de las WSOP se juegue hasta el ganador, no hay duda de que un gran jugador de póker entenderá estas sensaciones y tendrá algo que añadir a esta conversación.