Tu rival acaba de pasar. Miras tus cartas y crees que le puedes sacar una apuesta más, ya que el river no parece que haya cambiado nada. Apuestas medio bote y, tras pensar durante unos segundos, el rival va allin y tiene más fichas que tú.

De repente te estás jugando el torneo. Con lo bien que hubiera ido si hubieras pasado. Hubieras visto el resultado de la mano sin sufrir, y ahora estás en una situación difícil. No confías mucho en tu mano, pero el rival puede estar faroleando. El problema es que si te equivocas, quedas eliminado del torneo.

Pero el verdadero problema es que antes de hacer tu apuesta no te has hecho la pregunta que te hará más sencillas tus decisiones futuras.

Y si me sube, ¿qué?

Esta es la pregunta clave que te tienes que hacer cada vez que vayas a hacer una apuesta. Este movimiento da la oportunidad a tus rivales de hacerte una subida. Y, la situación agradable en la que estabas, con tus fichas en el medio metiendo presión al rival, se tuerce y todo se vuelve de color negro. Empiezas de arrepentirte de haber apostado. Con lo tranquilo que estarías si hubieras pasado.

Esta sensación incómoda es la que nos va a ayudar a no repetir este error. Si tienes claro que cualquier rival puede subir tu apuesta y, sobre todo, sabes qué vas a hacer en el caso de que ocurra; tus problemas desaparecen, esa sensación no existe. Has conseguido que tus rivales pierdan el poder de hacerte pasar un mal rato.

Cada vez que vayas a hacer una apuesta, ten en cuenta las opciones que te quedarían en el caso de que el rival subiera. Piensa y analiza la situación en la que te vas a encontrar si te responden con una subida.

¿Si me sube? Genial, tengo las nuts.

En este caso no habrás tenido nunca dudas. Tienes la mejor mano posible, o una mano muy fuerte, tu único objetivo es que el rival meta sus fichas dentro del bote. Cuando veas que sube tu apuesta, evita dar saltos de alegría, y prepárate para volver a resubir.

A todos se nos pasan pensamientos extraños por la cabeza, es el “síndrome del juego bonito”, en lugar de hacer lo más claro, que habitualmente es lo que más beneficio nos va a dar, buscamos soluciones creativas.

Si se te pasa por la cabeza el limitarte a pagar para hacer pensar al rival que tu mano es mediocre, no puedes olvidar el principal problema que se te puede presentar. Si pagas cuando no tienes posición, al salir la siguiente carta lo normal es que pases, arriesgándote así a que el rival también pase y perder una ronda de apuestas. Este problema no existe si tienes posición, ya que cuando el rival pase, tú apuestas y no pierdes una oportunidad de agrandar el bote.

Otro problema que te puede aparecer cuando haces slowplay es la aparición de una “scary card”. Un as, una carta que complete una escalera o un color puede hacer que acabe la acción de la mano, haciendo que en lugar de llevarte un bote gigante te lleves uno pequeño.

A muchos jugadores les he visto llevarse un bote pequeño cuando tenían que haberse llevado uno muy grande, incluso a mí me ha ocurrido en alguna ocasión en la que he hecho slowplay sin que se diesen las circunstancias adecuadas.

¿Si tengo no tengo nada?

Aquí, como en el caso anterior, no hay complicaciones. Te tiras y a esperar a la siguiente mano. Te has tirado un farol para intentar llevarte el bote pero has pillado a tu rival con una mano decente, así que rindes la mano y te preparas para la siguiente mano que te van a repartir.

No te hace falta refalorear. No tienes que pensar si el rival puede estar subiendo de farol. No te hace falta hacer nada más que tirar las cartas o dar al botón de retirarse.

No es malo tirarse. Para tener una estrategia equilibrada, tienes que farolear con algunas manos, y cuando te pillen te tiras con toda tranquilidad. Si nunca te tiras cuando te suben, significa que nunca apuestas con una mano mala, por lo que nunca vas a llevarte un bote grande cuando tengas una mano potente porque los rivales no te van a dar acción al ver que solo apuestas con manos buenas.

Por esto hay que apostar alguna vez con manos malas, si te suben te tiras y si te pagan, te planteas la situación con la siguiente carta o si es en el river, presentas tu farol y que el rival se lleve las fichas.

Estos dos casos, tanto tener la mejor mano como no tener nada, son los que no te van a presentar dificultades porque sí que los sueles tener preparados. Sabes si te vas a tirar ante una subida o vas a seguir atacando.

¿Y si tengo una mano media o un proyecto?

¿Has apostado con un proyecto intentando llevarte el bote, pero el rival te ha contestado con una subida que te pone en una situación complicada?

¿Tienes una mano media y has apostado esperando que te pague con una mano peor y, en cambio, has recibido una subida?

Estos son los casos en los que te metes en problemas si no has preparado lo que vas a hacer.

Cuando ves que el rival te responde con una subida que no tenías prevista, aparecen los lloros. Y estas lágrimas son las que hacen que no sea fácil tomar la mejor decisión. La sensación que te deja la desagradable sorpresa de ver algo que no esperabas y que no te gusta no te va a poner en la mejor situación para analizar la mano.

La respuesta natural ante estas situaciones es evitarlas. Para no ponerte en una situación desagradable, dejas de apostar con las manos medias o con los proyectos, o, peor, haces apuestas desorbitadas, perdiendo todo el valor que puede tener la mano.

¿Cuántas veces has visto a alguien ir all-in con un proyecto o una mano media?

Te pongo un ejemplo que habrás visto muchas veces. Comienza un sit&go o un torneo y un jugador va directamente all-in cuando es su turno. Tiene unas 100 ciegas y se juega todo. Te quedas un poco sorprendido por la apuesta. Pero tras que alguno de los otros jugadores de la mesa pague, ves que presenta A♦J♦. El miedo a no saber qué hacer si le suban le llevado a tomar la decisión de evitar esa subida yendo directamente all-in. La cantidad de fichas que pierde al tomar esa decisión por no jugar la mano racionalmente, le compensa con tal de no pasar por la mala experiencia de que un rival le suba y quedarse en blanco.

Esta respuesta automática es la causa de que muchos jugadores desperdicien situaciones en las que pueden ganar muchas fichas. Igual que irán all-in para evitar la subida del rival, en otras ocasiones prefieren pasar y evitar enfrentarse al rival. Se limitan a esperar a que el rival pase y, probablemente, a pagar si el rival apuesta.

Este es un juego en el que tienes que arriesgar para ganar fichas. Si evitas todas las situaciones de riesgo, nunca serás ganador.

Pero esto no significa que apuestes como loco en todas las situaciones. Tienes que tener la cabeza fría, analizar la situación y cuando sepas qué vas a hacer cuando te suba el rival, decidir si te conviene apostar o no. Habrá veces en las que pases, otras que te tires y otras que subas la apuesta de tu oponente, pero siempre sabiendo qué hacer si te vuelve a resubir.

Estas estrategias básicas que te presentamos en 888poker.es son esenciales para crear la base que tu juego necesita para poder mejorar. Sigue pasando por este blog de póker si quieres que seguir mejorando tu póker.

Juan de Diego

Profesor de póker en el programa

Juega con el 8 de La Sexta

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