Las World Series of Poker no se parecen a ningún otro evento deportivo. A pesar de las campañas publicitarias, su retransmisión en la ESPN, famosos participando en los eventos y el gran renombre de los sponsors como DraftKings, el poker todavía es un juego poco habitual en nuestra sociedad. Y las WSOP me gustan precisamente por eso, porque son el momento en que todos los aficionados se reúnen para celebrar sus rarezas: Disfraces, sombreros, amuletos… ¡Somos raros y estamos orgullosos de ello!

Bienvenido a las WSOP

Empiezo mi día como siempre llegando a la sala en la que se desarrolla el juego. Un enorme cartel me da la bienvenida a las World Series Of Poker desde la entrada. Encuentro satélites para otros torneos a mano izquierda y mesas de cash de nivel bajo a la derecha. A lo largo y ancho de la sala, monitores mostrando los chipcounts y niveles de los eventos oficiales. El ritmo frenético de las fichas y las quejas de los jugadores inundan el ambiente.

El Evento para seniors

Hay algo inherentemente peligroso en el poker. Y, a pesar de que las habitaciones traseras llenas de humo, ya casi no existen, todavía quedan vestigios de la época del Viejo Oeste. Esa energía es la que se sentía ayer por la tarde al entrar en la Sala Brasilia mientras se disputa el Campeonato de poker de seniors. Conocido oficialmente como Event 40 $1,000 Seniors Event, este torneo es una mirada hacia el pasado más reciente de nuestro juego.
Evidentemente, no nos vamos a cruzar con Maverik o con el Salvaje Bill, pero sí que encontraremos a muchos señores vestidos con sombreros de cowboy y cinturones con grandes hebillas, además de a algunos profesionales ya conocidos. Entré en la sala justo cuando enviaban a los 4.100 participantes al descanso de la cena y me crucé con Humberto Brenes y con Scotty Nguyen.

El Big Show 

Tras tomar unas fotos del trofeo Golden Eagle y preguntarme por qué no diseñan un trofeo mucho más ligero para un público tan mayor, me dirijo a la sala del Main Event. De pronto me encuentro observando las mesas del Event 38, el WSOP $3,000 NLHE en el que la burbuja está a punto de estallar.
El año pasado, mi gran amigo Ryan Laplante llegó a la mesa final y este año ha vuelto ha tener un gran resultado. Desgraciadamente, Ryan perdió con su trio contra un rival que llevaba un kicker mayor. Me dirijo al otro torneo que se desarrolla en la sala.
Aquí se está celebrando la mesa televisada con todo su glamour del of Event 37 $10k 6-Handed NLHE, en el que se encuentran –entre otros- Doug Polk luchando por su segundo brazalete y el eventual ganador  Bryon Kaverman, a jugador con muchas victorias en recientes high-roller.
Tras los stands de la derecha se pueden ver las mesas finales de dos eventos: el Event 36 $1,500 PLO y el Event 34 $1,500 Split Format. La mesa del Split Format es muy ruidosa y está rodeada de franceses animando a su representante Erwann Pecheux en cada mano en la que entra y cada bote que se lleva.

El All-Stars

Llego justo en el momento en que da inicio el Event 41 $10k Stud Hi-Lo, en la esquina izquierda de la sala en la que veo un montón de caras conocidas. Muchos de los pros –como Maria Ho y Huck Seed- llegan directamente tras finalizar el $3,000 NLHE. Entro otros, me encuentro con Norman Chad, Mike Sexton, Ben Yu, Mike Matusow y Brock Parker. Me intereso especialmente por Brock, no solo por que es mi compañero de habitación, sino por ser uno de los mejores jugadores del planeta. Acaba de triunfar en el Event 33 $1,500 2-7 Triple Draw Lowball.
Me dirijo a la zona en la que se celebra el Event 38 en el que ya ha explotado la burbuja. El embajador de 888poker, Jackie Glazier, ha logrado entrar en premios a base de sobrevivir con un stack muy bajo. Mis amigos Jesse Sylvia y Chris Demaci todavía pelean en los puestos altos de la clasificación. El ganador del Main Event del 2013 Ryan Reiss está entre los supervivientes. Estuve mirando este evento varias horas hasta que me venció el cansancio y no esperé al momento en que los jugadores embolsan sus fichas para el siguiente día.

De vuelta a casa

Abandono lentamente la sala principal entre grupos de jugadores que comentas sus manos más relevantes y polémicas. Veo una fila de jugadores en la taquilla de registro que sueñan con convertirse en ganadores y multiplicar el dinero de su entrada. Paso de nuevo por el evento de seniors, que ha visto su field reducido a 600 jugadores.
Atravieso las mesas de cash en las que una atractiva turista que apenas balbucea el inglés se lleva un bote enorme tras una jugada más que dudosa. A pocos asientos de ella, un hombre de negocios comenta con un amigo que hubiera ligado poker si no hubiera tirado su mano.
Abandono el hotel y su ruidosa atmósfera para sumergirme en el calor de la noche con una sonrisa en la boca. Me siento un bicho raro, pero me gusta ser un bicho raro… Es aquí donde me siento como en casa.