En 2003, un contable de Tennessee, llamado Chris Moneymaker, se convirtió en campeón del mundo de póker después de clasificarse en un satélite online de 39$. Esta victoria creó el boom del póker. Todo Estados Unidos se puso a jugar al póker online y la participación en el evento principal de las WSOP aumentó de los 839 de ese 2003 hasta los más de 8.700 en 2006.

En 2016, Fernando Pons se apuntó a un satélite de 30€ en 888poker.es, ganó la plaza para el satélite final de 250€. El 22 de mayo se imponía en este satélite ganando un paquete para participar en el campeonato del mundo de póker.

El primer paso de la ilusión de cualquier jugador de póker estaba dado. Tenía un asiento reservado en el campeonato del mundo en Las Vegas y tenía que preparar el viaje. Iba a participar en el evento de póker más importante, y sin pagar los 10.000$ que cuesta la inscripción, se había ganado la plaza en un satélite online de 888poker.es y su única preocupación era reservar el avión para las fechas elegidas.Y, por supuesto, pedir las vacaciones en el trabajo, porque como en el caso de Moneymaker estamos hablando de un padre de familia.

El 11 de julio estaba sentado en las mesas del Rio Casino dispuesto a dar la sorpresa y ser el mejor de los 6.737 jugadores que participaban en el torneo. Con la mayor de las ilusiones recibía sus 50.00 puntos iniciales en la mesa 59. 

Por delante quedaba un largo camino, pero la primera parte del sueño se estaba cumpliendo. Estaba participando en el campeonato del mundo de póker. Estaba en la línea de salida en las mismas condiciones que sus rivales, con las mismas fichas, pero, probablemente con mucha más ilusión. 

“Trabajador, padre, marido y aficionado al poker en mis ratos libres”. Él mismo se define como aficionado. Cualquiera puede pensar que está en desventaja contra los profesionales que día a día se fajan contra los mejores, pero los sueños si se persiguen con fuerza se pueden conseguir. 

Fernando, como cualquier aficionado al póker, soñaba con participar en las WSOP. Mientras, se tenía que conformar con jugar online y participar en algún que otro torneo en vivo, siempre y cuando el trabajo se lo permitíera.

En 2014 se abrió cuenta en 888poker.es, la única sala autorizada a hacer clasificatorios para el campeonato del mundo. Si se ganaba la plaza en un satélite podría hacer posible el sueño. Tuvieron que pasar dos años y este 2016 lo consiguió, el sueño se había hecho realidad, tenía su plaza para el evento principal de las WSOP. 

Pero por delante quedaba mes y medio. Cincuenta días con sus cincuenta noches. Y esas noches su sueño había cambiado. Quería más. No se conformaba con participar. Ahora soñaba con llegar lo más lejos posible. Que no le eliminaran a las primeras de cambio y pudiera llegar al día dos. Que pudiera entrar en premios. Que ¿por qué no?, llegara a la mesa final y fuera un November Nine. Incluso llegar a ser el campeón del mundo. Soñar es gratis y en cincuenta noches se pueden soñar muchas cosas. ¡Llegar a ser el Moneymaker español! Tomar el testigo de Carlos Mortensen y traerse a Palma de Mallorca el brazalete que te acredita como el mejor jugador de Texas Hold’em sin límite.

Pero antes tenía que organizarse. Había que pedir los días libres en el trabajo. En ningún caso había planeado llegar a la mesa final, así que la vuelta a tiempo para trabajar el lunes y si va avanzando en el torneo ya se organizaría y cambiaría los vuelos sobre la marcha. El resultado final daba igual, el sueño estaba conseguido y todo lo que llegara sería un premio adicional. Con recibir la primera mano ya era suficiente.

Las dos primeras cartas estaban en su mano. Acababa de comenzar el torneo de su vida. A partir de ahora, cada mano, cada apuesta, cada fold y cada ficha iban a hacer que el sueño fuera más largo.

Todo comenzaba de maravilla y en el primer descanso, después de solo dos horas de juego casi había doblado su stack. A pesar del jet lag, conseguía mantener la cabeza y terminaba el día por encima de la media, con 118.900 puntos en la bolsa se podía ir a descansar.

Un día de descanso para dar una vuelta por la ciudad y desconectar la cabeza y de vuelta a las mesas. 

El jet-lag seguí sin perdonar y de nuevo estaba a las 5 de la mañana despierto sin posibilidad de volverse a dormir. Los ojos como platos y por delante tenía muchas horas de juego y con la esperanza de que el sueño no le pasara factura al final del día. Le esperaban 11 horas de juego, que añadido el tiempo con los descansos harían que no terminara hasta las 2 de la mañana. Pero la ilusión le seguía dando fuerzas y, de nuevo, llegaba al final del día con más del doble de puntos de los que tenía al comenzar la jornada.

Rápidamente a la cama porque en menos de 10 horas tenía que estar de vuelta en las mesas para otra jornada maratoniana. Era el día 3 y probablemente se entrara en premios al final de la jornada. Ya no valía con lo que había hecho. Tenía al alcance de la mano estar entre el 15% de los mejores jugadores y volver a casa con un premio importante. Había que estar concentrado. 

El día fue el más complicado hasta el momento. Había llegado a pasar del medio millón de puntos, pero una serie de jugadas desafortunadas hizo que terminase con 137.000, la mitad de las fichas con las que había comenzado. La parte buena, ya estaba en premios y entre los jugadores que habían llegado al día 4. El sueño cada vez era más bonito.

Este día 4 se presentaba complicado, los 137.000 puntos eran 23bb. Ventitres ciegas grandes. Hacía falta una remontada importante para completar esta etapa. Había que era terminar el día y continuar en el día 5. Las dos primeras horas le subieron la moral porque llegó a los 430.000 puntos. Había triplicado sus puntos y se sentía de nuevo cómodo. Podía jugar como le gustaba. No tenía que esperar a que le llegara una mano para intentar doblarse o conformarse con robar algunos puntos. Podía hacer uso de sus fichas y su conocimiento para seguir acumulando puntos. Y bien que lo hizo, dos horas después tenía 700.000 y terminaba la jornada con 1.580.000. La remontada había sido increíble. Su mejor día de póker.

Ya estaba en el día cinco e iba a ser famoso porque le ponían en una de las mesas televisadas. No le apetecía mucho, pero aquí no se puede elegir. Hay que jugar en la mesa que te corresponde con las condiciones que te toquen.
Durante el día le llega la mano del torneo en la que pilla un farol a un rival y gana un bote que le pone con cinco millones y medio de puntos. Él mismo lo contaba en su twitter.

Finalmente el día terminaba de lujo y metía una tras otra 7.930.000 puntos en fichas en la bolsa. Era el décimo jugador con más puntos de los supervivientes. 

Era el día 6. Eran 80 jugadores en las mesas y jugarían hasta que quedaran los 27 últimos. Eran las tres últimas mesas del campeonato del mundo de póker. 

El día no comenzaba bien y a las primeras de cambio bajaba a los 3.000.000 de puntos. Había que darle un cambio de ritmo y la dios fortuna ayudó. Se jugaba todo con 99 y Kaju, otro de los españoles que quedaban vivos le pagaba con KK. Parecía que todo había terminado pero ganó el all-in y se puso en seis millones, y lo más importante, seguía vivo en el torneo.
Ganar esta mano hizo que las cosas cambiaran y cuando quedaban 46 jugadores era el líder del torneo con más de quince millones de puntos. Las cosas no podían ir mejor. O sí. 

Antes del último nivel del día había subido a casi veintitrés millones. Quedaban dos horas de juego y se veía entre los 27 últimos. Al final del día bajaba un poco y metía algo más de diecisiete millones en la última bolsa del torneo.

Quedaba el día 7. Tenían que eliminarse 18 jugadores y sería uno de los nueve integrantes de la mesa final que se jugaría en octubre. Quién le iba a decir cuando pagó 30€ por un satélite en 888poker.es que iba a estar en el día 7 de las WSOP. 

Había tenido que cambiar el vuelo. Había tenido que avisar en el trabajo de que iba a tardar algún día más en volver. A la hora que embolsaba sus fichas tendría que estar entrando en el trabajo. ¿Quién iba a suponer que estaba a un solo día de estar entre los nueve mejores?

Era el día 7 y por delante la última prueba. El penúltimo sueño estaba al alcance de la mano. Unas horas más y lo tendría. Pero no fue fácil. En este último día las cosas no fueron tan bien y las fichas iban bajando. Poco a poco. Hasta que cuando quedaban doce jugadores parecía que se iba a quedar a las puertas. Había bajado a doce millones. Quedaban tres eliminados y 
las cosas iban mal. No podía jugar una mano. Todo parecía ir en contra. Pero los rivales se iban eliminando y consiguió entrar entre los 10 últimos. La última mesa. Un eliminado más. Pero era el más corto de todos. No podía quedarse a las puertas. Tenía que aguantar. 

Y lo hizo. no pudo jugar ninguna mano y se quedó con 6.150.000 puntos, pero lo consiguió. Es uno de los nueve jugadores que estarán en octubre jugando para ser campeón del mundo. Fernando Pons es uno de los “November Nine”.